Nosotr@s los socializamos, los domesticamos y les abrimos las puertas de
nuestros hogares.
Por
nosotro@s, viven en un mundo que no es el suyo y que no entienden. Imagina
encontrarte solo en un país donde se habla un idioma que no
comprendes, tienen una cultura que no conoces y además te exigen
cumplir unas reglas que nadie se molestó en explicarte. (Turid
Rugass)
No
pretendas que sepan con qué pueden jugar y con qué no, dónde
pueden sentarse, qué comer, dónde hacer sus necesidades... por si
no lo sabías, no son objetos de decoración, ni juguetes con el botón
de “on/off” incorporado, son seres vivos que sienten y
padecen, que arañan, gruñen, ladran y muerden, es su forma de expresarse, y
no vienen con “un chip de fábrica”, si TÚ no les enseñas las
“normas de casa” y como convivir en sociedad de manera que puedan
entenderte, se equivocarán una y otra vez, ¿no te pasaría a ti lo
mismo?, recuerda que son animales inteligentes, no son videntes.
Nuestra
pereza, nuestro egoísmo, nuestra irresponsabilidad... pagan un
precio demasiado alto por un error que es sólo y únicamente
nuestro, el
hecho de no tener tiempo para
atenderlos, para escuchar, observar, aprender su lenguaje y
educarlos, darles una oportunidad de ser felices a nuestro lado, de
compartir y enriquecer nuestras y sus vidas.
Ahora,
mira a los ojos de cualquier vagabundo, de cualquier peludo que se
cruce en tu camino, busca en tu interior por un instante, y por favor
pregúntate: ¿en serio crees que se lo merecen? ¿se merecen vivir
con miedo? ¿se merecen pasar sus días en una jaula? con suerte en
un albergue y sin ella, en una perrera con “fecha de caducidad”,
¿o en la calle? corriendo el riesgo de caer en manos de psicópatas
que los torturen, porque sí, existen, y desgraciadamente más de los
que te puedes figurar. ¿Se merecen pasar hambre y frío?, ¿saber que
son invisibles y que su dolor no es importante?, ¿se merecen sentir
el abandonado de quienes fueron su familia, a los que tanto ama, por
los que daría su vida, y aunque no lo creas, y a pesar de todo,
amará y añorará hasta el final?
Si
tú respuesta es afirmativa, entonces quizás seas tú el que
deberías plantearte si tienes un serio problema.
Y
si tu respuesta es negativa, por favor, MANTENTE
SIEMPRE A SU LADO,
SABES QUE ÉL LO HARÍA.
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